Reflexión de una Alumna.

 

Hoy quiero compartir con vosotros una carta que me ha mandado una alumna de nuestra escuela, la cual esta realizando el curso de crecimiento personal de Coaching.

 

En esta carta realiza una reflexión sobre un tema que para mi es muy importante, que es «el niño interior».

 

No os la voy a contar os la dejo para que la leáis y podáis opinar.
Hola, Javi! Reflexionando hoy sobre la clase de ayer, he querido compartir contigo lo que siento y como me siento. En un principio he pensado en enviarte un audio y así iba venciendo miedos, pero al final he optado por la escritura porque de esta forma me siento más yo.

 

Empiezo…..Mi pasado siempre lo he llevado conmigo como una dura carga, que iba condicionando todo lo que hacía. Nunca lo he visto como experiencia que sumara, a mí por el contrario me iba restando. Siempre me odiado por no ser lo suficientemente fuerte y defender mi postura, simplemente se trataba de ser yo. Así es que para tener la aprobación y sentir un poco de cariño seguía la corriente.

Lo curioso de todo esto és, que seguía sin tener esa aprobación, ni cariño. Me convertí en una auténtica mendiga por la que no sentía ningún respeto y a la que odiaba por su actitud. Esto se fue enquistando con los años.

Tras pasar por experiencias que me trajo la vida, me daba cuenta que siempre había algo en lo que me dejaba llevar, por lo que luego sentía arrepentimiento y frustración, y siempre estaba detrás la necesidad de esa aprobación y cariño. Se creó en mí un sentimiento de no valgo, no merezco. 

Este último año para mí ha sido muy importante, he revivido todo mi pasado, unas veces voluntariamente y otras con situaciones que se me presentaban de manera imprevista. Con ello quiero decir que he conseguido, como diría yo “reconciliarme con el pasado”, he empezado a comprenderme, no digo justificarme pero sí que me he pedido mil veces perdón….me he dado cuenta que durante mucho tiempo he sido mi mayor enemiga. Con mi niña interior ha sido lo más conmovedor. Es muy difícil de explicar, yo diría que es algo muy mágico, es como algo que se va removiendo dentro de ti y llega un día en que se hace visible.

Hay cosas que sí sé en que momento se despertaron y otras creo que fue gradualmente. Continuando con la niña, es tanto el amor que siento por ella y la necesidad de perdón que me es muy difícil explicar. Cuando
hablaste de dejarla ir, no sé exactamente a que te referías, si era a lo que vivió para que no condicione a la adulta o qué? El caso es que la quiero ahí conmigo. Siento que el pasado es eso pasado, porque ya no hay dolor pero no puedo evitar emocionarme al recordar.

Ha sido una gran suerte llegar hasta aquí, poder ver la vida desde esta nueva mirada. Siento una gran liberación y paz, independientemente de que tenga ciertos momentos de duda o me asalte algún miedo. De la niña si queda algo de ese no puedo, no merezco o no valgo pero yo lo resumiría todo en falta de confianza que para mí se va dando con los pequeños pasos que doy haciéndome ver que sí puedo, si merezco etc… Me veo como una persona lenta en respuesta o
acción pero no por ello paro, de una manera u otra siempre voy avanzando.
Pienso que voy por buen camino, no se puede construir nada nuevo sobre algo que está en ruinas.

Primero hay que demoler para hacer unos buenos cimientos y empezar a construir, de esto seguro, sabes tú más. No quiero pasarme al otro extremo pero sí voy a ser más permisiva con esta nueva yo, bajar el control, nivel de exigencia etc….poner en práctica los cuatro pilares todo lo que mi consciencia me permita en cada momento.

Estoy abierta a escuchar cualquier sugerencia o consejo que me llegué pero la decisión que tome no va a estar condicionada, sólo me concierne a mí. Si no resulta la más acertada, aprendo y si lo es gano confianza.
He resumido con todo lo escrito más o menos lo que pienso en estos momentos. Puede ser que haya cosas que piense que no estén del todo acertadas pero de lo que se trata como tantas veces se ha dicho, es de cada persona se haga responsable de su propia vida.

Esta fue mi respuesta.
Hola……….
Me ha hecho mucha ilusión que me mandaras esta carta con tu reflexión.
No se cómo expresar lo orgulloso que me hace sentir leer todo lo que me has escrito y ver tu gran avance en la vida.

Con respecto a la pregunta que me pones en la carta, sobre el dejar ir a la niña interior para que pueda evolucionar, puede que nos confunda.

Como ya os conté en el curso, tenemos arraigada una creencia sobre la perdida que en ocasiones nos puede confundir o hacernos pensar que el soltar algo nos puede llevar a la perdida de eso que soltamos, pero no nos damos cuenta que el soltar algo nos puede llevar a librar una carga u opresión, incluso el soltar algo nos puede dejar sitio para aferrarnos a algo nuevo.

Yo me refiero en esta ocasión con esa frase de “dejar ir a la niña interior”, a que en muchas ocasiones nos aferramos a eso que tu llamas mendigar amor, cariño, etc. y al aferrarnos a ello no nos damos cuenta que la niña o el niño que tenemos dentro no puede avanzar y se queda con esa sensación de pérdida o desconsuelo, porque aquellos que él o ella más quieren no les dan lo que creen que necesitan en ese momento.

Y nosotros, como adultos, nos aferramos también a ese niño que sufrió y lo queremos proteger tanto y de una manera tan brutal, para que no le vuelvan hacer daño, que no nos damos cuenta que no lo dejamos crecer, ni dar el paso al cambio, porque con esta acción somos nosotros mismos los que no los dejamos olvidar, ya que con esa acción de protección, le estamos recordando diariamente que le han hecho daño, que esta u otra persona se lo hizo y esto puede llegar a pudrir nuestra alma de tal manera que ya no tenemos solución, por lo que yo propongo y no lo digo por decir, porque ya sabes que, lo que enseño, antes de ofrecer lo al mundo  yo lo he vivido y probado y en esta ocasión quería enseñar que hay que hacerle ver a ese niño, que todo aquello que no recibió en su momento ya no se va a recibir, que los abrazos, besos, caricias o valoraciones ya no van a pasar, que deje de vivir en su pasado y mire hacia a delante, observe a su alrededor que seguro que hay alguien que le está ofreciendo todo eso que tanto añora y por culpa de la obsesión, de que sea la persona que no se lo dio la tenga que ser la que se lo dé.

Creo que solo tenemos que perdonarnos y abrazarnos a nosotros mismos, por no habernos dado cuenta de lo que estaba sucediendo y con esto acompañar a ese niño, a que vea y sienta, que hay gente a su alrededor que la quiere y lo ama, sobre todo que esa persona eres tú misma.

 

Todo lo pasado, pasado está y por eso se fue , Con lo que viene, no sé sabe que pasará, por lo que no está aún, pero el hoy, el hoy siempre nos acompaña en nuestro camino, por lo que disfrútalo con todos aquellos que te rodean en el hoy.

 

Jesús Javier González.
 
Con esto espero haber disipado tus dudas o por lo menos haber podido darte otra visión.
Gracias de nuevo a ti, por darme la oportunidad de recorrer esta parte del camino contigo.

 


 

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