Héroes en el anonimato.

En ocasiones por mi consulta han pasado personas a las que le han diagnosticado una enfermedad grave, y en todas ellas he visto una cosa en común: Querer luchar, querer vivir y sobretodo querer cambiar su vida.

Estas personas son para mi heroínas, héroes en el anonimato que en muchas ocasiones luchan incluso contra su familia y seres queridos, porque en muchas ocasiones los que más nos quieren son los que no nos dejan olvidar nuestra enfermedad, en muchas ocasiones es por egoísmo disfrazado de amor.

Cuando nuestros seres queridos sufren, nosotros sufrimos e incluso nos hacen sentirnos culpables e indefensos y esto es lo que nos hace ser egoístas.

Pero estas personas no necesitan a su lado gente que las compadezcan sino gente que las acompañen y las apoyen en cualquiera de las decisiones que tomen.

Sé que es difícil en ocasiones, pero no olvidemos que ellos son los que sufren y padecen la enfermedad, que incluso les puede hacer dejar este mundo y perderse muchos momentos con su familia.

Estas personas que han pasado por mi consulta, unas han superado la enfermedad y otras no, pero ambas han tenido algo en común, ambas han dado un paso adelante y han empezado a ser felices. Por lo que su ausencia de este mundo no ha sido pensando que les quedaba algo por hacer, esto suele ser decir te quiero, perdón o incluso expresar sus sentimientos ante alguien que no lo habían podido hacer y esto las libera.

Hay películas que apoyan esta teoría: 100 Metros, Ahora o Nunca, La Teoría del Todo, etc.

Es cierto que el desenlace de muchas de estas películas puede ser contradictorio.  Ya que por mucho que superan su historia, el final es el mismo, la muerte. Pero no me quedo con la muerte sino con la vida que empezaron a vivir y que ganaron.

No es vivir para tener calidad de vida, es tener calidad de vida para vivir.

Hay una metáfora o cuento que creo que resume como nos podemos complicar nuestra existencia:

 

EL PESCADOR Y EL HOMBRE RICO

“Un hombre rico, empresario, bien vestido, ropas caras y talante derrochador, iba paseando por el puerto, cuando se encuentra con un modesto pescador. El pescador trabajaba en sus redes y en su pequeña barca y tenía un cubo lleno de un montón de peces recién pescados. El rico empresario le preguntó:

– Óiga, ¡usted tiene mucha maña! ¡Parece un pescador muy bueno! Usted solo y con esta pequeña barca ha pescado muchos peces. ¿Cuánto tiempo dedica a la pesca?

El pescador respondió:

– Pues mire usted, yo la verdad es que nunca me levanto antes de las 8:30. Desayuno con mis hijos y mi mujer, acompaño a mis hijos al cole y al trabajo, luego voy tranquilamente leyendo el periódico hasta el puerto, donde cojo mi barca para ir a pescar. Estoy una hora u hora y media, como mucho, y vuelvo con los peces que necesito, ni más ni menos. Luego, voy a preparar la comida a casa, y paso la tarde tranquilo, hasta que vienen mis hijos y mi mujer y disfrutamos haciendo juntos los deberes, paseando, jugando. Algunas tardes las paso con mis amigos tocando la guitarra.

– ¿Entonces me dice que en solo una hora ha pescado todos estos peces? ¡Entonces usted es un pescador extraordinario! ¿Ha pensado en dedicar más horas al día a la pesca?

– ¿Para qué?

– Pues porque si invierte más tiempo en pescar, 8 horas, por ejemplo, usted tendría 8 veces más capturas, y ¡así más dinero!

– ¿Para qué?

– Pues con más dinero usted podría reinvertir en una barca más grande, o incluso contratar a pescadores para que salgan a faenar con usted, y así tener más capturas.

– ¿Para qué?

– Pues con este incremento de facturación, ¡su beneficio neto sería seguro envidiable! Su cash flow sería el propicio para llegar a tener una pequeña flota de barcos, y así, hacer crecer una empresa de pesqueros que le harían a usted muy muy rico.

– ¿Para qué?

– ¿Pero no lo entiende? Con este pequeño imperio de pesca, usted solo se tendría que preocupar de gestionarlo todo. Usted tendría todo el tiempo del mundo para hacer lo que le venga en gana. No tendría que madrugar nunca más, podría desayunar cada día con su familia, podría acompañar a los niños al cole, jugar con ellos por la tarde, tocar la guitarra con sus amigos…”

–¿Y no es eso lo que estoy haciendo ahora mismo? -concluyó el pescador.

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