Cuando tenemos Ira nuestro cuerpo reaccionacon:
Aumento de la respuesta cardíaca y la presión arterial. Distribución sanguínea hacia los músculos esqueléticos largos.
Palidez del rostro, Sudor, Aumento en los niveles de adrenalina y noradrenalina. Respiración rápida y superficial y predominantemente torácica. Alta tensión muscular en todos los músculos. Brazos y piernas tensos, preparados para el movimiento. Foco visual centrado en un punto, tensión en cervicales, mandíbula apretada, cejas bajas, posicionadas de forma oblicua, labios tensos.
Sentido Biológico: Aumenta el flujo sanguíneo a las manos, haciendo más fácil empuñar un arma o golpear un enemigo; el aumento del ritmo cardíaco y la tasa de hormonas, como la adrenalina, generan la cantidad de energía necesaria para acometer acciones vigorosas.
El marcaje de territorio, la expresión de una opinión con firmeza o el acometer un objetivo pueden llevar implícitos una energía relacionada con la ira. Esta es una emoción castrada en muchas ocasiones por el inconsciente familiar y colectivo, pero no por ello deja de ser imprescindible en nuestra adaptación al medio.
“Cualquier persona puede enfadarse, eso es algo muy sencillo.
Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo.”
“Ética a Nicómano”, Aristóteles.
La ira también puede ser un punto de inflexión para la toma de decisiones, la cuales nos pueden llevar a la acción. Las cuales dependiendo de la intensidad (grado alto ira, grado medio rabia) pueden ser denominadas malas decisiones o decisiones viscerales.
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