¿Interpretación o realidad? Desde que he aprendido a tomar conciencia, desde que me paro y observo de dónde vienen las emociones que siento, cuáles son los pensamientos que las refuerzan y las creencias que las alimentan, veo con más claridad el poder del inconsciente en nuestras actuaciones. Me encanta pillarme cada vez que me dejo llevar por mi ego y al sentir algo negativo, lo analizo (no sin antes haberme permitido sentirlo y aprender de ello) y veo como una vez más he caído en la trampa.

Al observarnos dejamos de juzgar y entendemos que no hay nada que hacer porque sabemos que lo que se manifiesta es la propia interpretación que tenemos del mundo. (Enric Corberá)
Tanto en consulta como cuando estoy rodeada de familiares o amigos me doy cuenta del gran poder que tienen las creencias y pensamientos sobre nosotros. El otro día una amiga me contaba que su socio no le valoraba. Sacó esta conclusión a raíz de que elogiase el trabajo de otro compañero. “¿Te ha criticado tu trabajo, se queja de tu forma de trabajar, te lo ha dicho…?”. No, me contestó pero de mí nunca ha hablado así de bien. Una cliente me llamó destrozada pensando que su marido estaba dejando de quererla porque ya no le llamaba tanto cuando estaba trabajando. “¿Hay algún motivo por el que no puede llamarte tan a menudo?”. Me dijo varios motivos que el marido le había dicho pero sin darse cuenta que eso era la causa. Otra cliente deduce de este comentario de su marido: “La cochera es de mi hermano y mía”, que su marido no la valora, que como no trabaja no le corresponde nada de lo que comparten, que quiere que se ponga a trabajar, que él la está manteniendo… ¿Qué poder es este que nos dota con la fuerza para poder meternos en la mente del otro y saber lo que está pensando? ¿Por qué creemos que la interpretación, que cada uno de nosotros hace de lo que sucede a nuestro alrededor, es la correcta?. En terapia suelo utilizar el autorregistro de pensamientos negativos de Beck.  Es una técnica utilizada en la Terapia de Reestructuración Cognitiva que consiste en identificar y cuestionar los pensamientos negativos o desadaptativos que producen malestar, para sustituirlos por otros pensamientos más apropiados que generen una emoción positiva. Con este método podremos analizar de qué situación inicial partimos, qué nos pasa por la cabeza ante esa situación, qué sentimientos nos provoca ese pensamiento y cuál es la conducta que aparece después de ese pensamiento. Si registramos lo que sucede, lo que pensamos, lo que sentimos y lo que hacemos al respecto veremos con más claridad nuestro modo automático de actuar y sólo así podremos empezar a tomar conciencia de esas suposiciones, creencias, decisiones y en general, de nuestra manera de ver el mundo.
La persona que se convierte en un observador de lo que acontece, se permite experimentarse a sí misma a través de sus emociones y las libera porque comprende que todo lo que sucede tiene su razón de ser. (Enric Corberá).
    [/fusion_text][fusion_text] Escrito Por:   Adoración Martinez Psicóloga y Coach Personal [/fusion_text][fusion_text]

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