Y VOLVIMOS A SER HUMANOS

Después de tres semanas de confinamiento sigo leyendo reflexiones de gente entendida y menos entendida de lo que esta epidemia va a suponer, a nivel moral, de consciencia o despertar (cada uno que lo llame como prefiera…).

Todos estamos de acuerdo en que este suceso marcará nuestras vidas y que habrá un antes y un después a la hora de valorar más las pequeñas cosas, vivir el presente y elegir nuestras prioridades. Todos nos hemos dado cuenta de lo pequeños e indefensos  que somos, de que no tenemos el control de nuestra vida y que lo único real es lo que está sucediendo en este preciso instante.

Ahora más que nunca estamos comprobando el significado del antiguo refrán: “no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes”.

Ahora nos estamos dando cuenta de lo mucho que echamos de menos a familiares y amigos, de lo poco que les expresábamos nuestros sentimientos. Ahora nos damos cuenta del poco tiempo que nos dedicábamos por estar al servicio de otro, del poco tiempo que dedicábamos a los hijos y a la pareja. Ahora nos damos cuenta de lo mucho que contaminábamos aunque fuera con pequeñas acciones, de lo que nos cuesta decir no a los demás y sí a nosotros mismos, de la cantidad de hábitos tóxicos y personas tóxicas de las que nos rodeamos. Ahora nos damos cuenta de que tenemos prioridades mucho más importantes y de lo realmente vital para nosotros…

Pero ahora te pregunto… ¿de verdad no lo sabías?… ¿de verdad te ha hecho falta un confinamiento para darte cuenta de todo esto?…

¡Claro que lo sabíamos, estamos cansados de oírlo! pero la rutina, el ritmo vertiginoso de vida que llevamos, el consumismo, capitalismos, egoísmo y todos los “ísmos” más que quieras añadir, hacía que lo oyéramos pero que no lo escucháramos ni lo sintiéramos. ¿Cuántos libros, conferencias, cursos, películas… nos han hecho darnos cuenta de todo esto, en el pasado?, ¿y durante cuánto tiempo hemos sido conscientes o hemos hecho algo para cambiar nuestra realidad?…

Ojalá esta vez sea diferente, ojalá ahora que estás teniendo tiempo para pensar y para conocerte un poco mejor empieces a serte fiel, a ser coherente con lo que piensas, sientes y haces. Ojalá cuando salgas de nuevo a tu mundo decidas actuar de modo diferentes aunque eso suponga alejarte de cosas o gente. Ojalá aprendas a vivir con la mitad de lo material pero con el doble de sensaciones. Ojalá esta situación se te quede grabada en la retina durante el resto de tu vida para recordarte diariamente lo que realmente importa y que no haya ni un solo día en el que salgas sin agradecer que tengas las necesidades básicas cubiertas, ese rayo de sol, esa brisa fresca, esas gotas de lluvia, ese abrazo, esa sonrisa o  saludo… Ojalá no olvides que estamos de paso y que no merece la pena llenar nuestro espacio con gente que te resta,  preocupaciones o malas sensaciones… Ojalá sientas cada una de las emociones sin restricciones pero con la certeza de que están ahí para ayudarte y no para hacerte infeliz. Ojalá empecemos a hacer entre todos un mundo más humano…

“Si este virus nos devuelve la humanidad que habíamos perdido, habremos ganado” (Victor Küppers).

Y tú, ¿qué vas a hacer diferente cuando salgas?… Si puedes empezar a hacerlo ya, no esperes, recuerda… lo único real es este preciso instante.

Adoración Martínez Francés

Psicóloga y Coach Personal

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